26.12.11

la muerte no te pierde el rastro




Dibujado estaba el velo negro
en el rostro amargo de un pájaro
que sujetaba sus alas con las ramas del árbol seco.

El cielo estaba nublado , las ventanas reflejaban
el abrazo de una estación no correspondida,
la lluvia dialogaba con mi perspectiva mientras
las pastillas ralentizaban el  movimiento del automóvil.

Cuando mis pies sintieron la gravedad supe que el suelo
estaba cerca, y que la calma era cercana, pero mire hacia adelante
y en el borde de la vereda  había un gato descansando sobre unas hojas.

Me acerque y fue cuando lo reconocí ,
lo había encontrado un par de veces cruzando
la reja para esconderse debajo de los matorrales de mi casa.
Pero esta vez no estaba tan curioso como las otras veces, ahora solo
estaba echado con los ojos inundados de hormigas, vacío de vida
respirando en el pasado , y muerto en el presente.

No hay comentarios.: