Me siento a esperar en el terminal
con un cigarrillo pobre echando humo
por los dientes de papel teñido.
En el suelo ,debajo de mis zapatillas
germina el pasto sucio ,la ceniza
de los gusanos y los vidrios ennegrecidos
por la noche de ultimo día.
La luna hiena llena de risa y cinismo
acusándome de no dormir con ella
insultando a mi sombra por no compartir
la saliva con sus ojos opacos, o los abrazos
con su cuerpo inerte tan alejado de los
adoquines de polvo.
Espero el bus , con los bolsillos
llenos de polillas , con la mochila
cubierta de recuerdos recortados de
varios momentos que resumen el total
de nacidas y de muertes en 4 días de
compañía con tres vivos en la ciudad lejana.
Las horas pasan, en un pasillo lleno de pasajeros
todos con distintos relojes ,distintos destinos
pero con un interés especial en la lógica de los silencios.
Abro los ojos y las paredes comienzan a desaparecer
cuerpos negros danzan afuera
la mar estornuda naufragios y las nubes meao de perro.
Los sordos trafican el ruido
frente a los ciegos que disparan
con dirección al transeúnte desconocido.
Todos son enemigos en la reunión de opiniones
pero son amigos en el error humano.
Bienvenido al patio de los callados
dicen los perros a los cuervos en el bar de la esquina
mientras beben cerveza y café debajo de un techo de niebla roja.
Ahora me dedico a escribir
recostado en un sillón
con las palabras rasguñando mi boca
con la lengua mordida y las manos
temblorosas.
Soy un tributo al desastre.
1 comentario:
pura basura!
Publicar un comentario